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Me propusieron hablar de la utopía y pensé si habrá cosa más utópica que lograr que la gente se aguante una canción de una hora llena de coplas así:

¿Maestría?
Sí, la del hastío
La del apátrida
La del peo
La de la cacofonía.
La utopía no es lo meo.

Y además hablárles de mi primer polvo…
Porque casualmente aquella vez la jovencita me preguntó si yo sabía qué significa Utopía. (“ud” se lee como suena: la U y la D, no vayan a leer “USTED”)

Yo le dije a la pelá, que se llamaba Claú
“¿por qué es que tanto le apú esas cosas a esta ho?”
Ella dijo: “mientras ud estrenaba los cartúch”
Yo miraba los pituf por la antena paraból
Y a los enanos azú les dijo la Pitufí:
“que yo sea la única mú no sería la pena mí
pa que sacien la utopí arréglense con la izquier”.

Así por el mismo lado se me ocurrió que una utopía podría ser hacer versos octosílabos de siete sílabas, algo matemática y literariamente imposible, pero con eso descubrí el delicado peligro de creer en esas cosas.

Me han decío guerrillé
Por mi canto campesí
Me han tildáo de apatí
Por no luchar por ni mier
No lucho ni por ni mier
Ni a mis enenemí odié
Si me quieren dar puel cu
Yo les hago brujerí.

Y invité a mis adorados amigos de Bogotá: Juanita y Valentina Añez, Mange Valencia, Santiago Botero, Camilo Bartelsman, Sebastián Rozo, Kike Mendoza y Juan David Castaño pa que me acompañen en esta canción tan larga. Y como siempre mi hermano Benjamin Calais me hizo la segunda y nos inventamos está cosa que la vamos a grabar en vivo pa no tener que volver a cantarla. Y si quedan con alientos, nuestro alcahueta universal don Luis Daniel Vega va a poner música pa servir los guaros y brindemos: ¡aputoi, aputoi, aputoi!